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La historia de los viñedos y las bodegas en Tacoronte-Acentejo comenzó prácticamente hace quinientos años con la llegada de los primeros colonos europeos a la isla de Tenerife y se mantiene hasta nuestros días. Si bien es cierto, que el sector vitivinícola ha pasado por diferentes fases de crecimiento y recesión a lo largo de su devenir histórico también es destacable que será en los últimos veinticinco años cuando Tacoronte-Acentejo se organiza como Denominación de Origen propiamente dicha. Si en los inicios sus vinos eran prácticamente de elaboración tradicional realizándose únicamente vinos jóvenes –tanto blancos como tintos– de consumo temprano; en la actualidad, nos encontramos con una amplia gama de elaboraciones que prácticamente abarcan la totalidad de tipo de elaboraciones predominantes en el mercado mundial: vinos jóvenes (tintos, blancos y rosados), vinos con crianza, vinos dulces y licorosos.
Las principales variedades de vid utilizadas para la realización de los vinos son Listán Negro y Negramoll en los tintos y Listán Blanco, Moscatel y Malvasía en los blancos. En menor proporción son utilizadas otras variedades de vid como Castellana Negra, Verijadiego Negro, Tintilla, Gual, Verdello y Pedro Ximénez.
Igualmente es destacable que el viñedo de Tacoronte-Acentejo representa la mejor defensa de nuestro paisaje al ser el principal cultivo que se da en la zona de medianía del norte de Tenerife, aportando una labor medioambiental y social, además de la estrictamente productiva. Complementariamente a su oferta de excepcionales vinos, el mundo de Tacoronte-Acentejo representa una manera de acercarse a la historia, la cultura, el arte, el paisaje y las múltiples sensaciones, a través del enoturismo y el enourbe, que es capaz de proporcionarnos su idiosincrasia particular.

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