El norte de la isla de Tenerife, fue usado como descanso biológico en la gran tarea de poblar América con especies europeas y viceversa. Pero el vino fue introducido en la isla con anterioridad y el azúcar y el viñedo fueron los primeros cultivos que los castellanos implantaron en la isla. El excelente clima de Tenerife, suavizado por los vientos alisios, hizo de esta isla, especialmente de la zona de Tacoronte, el lugar ideal para la producción de vinos de calidad, los cuales, ya en el siglo XVI y XVII, alcanzaron tan alto prestigio que eran demandados por los mercados más cosmopolitas de Europa y América. Domingo López Arvelo, hombre amante del campo y del vino, recuerda como sus ancestros le contaban que en la parte más antigua de lo que hoy es la Bodega Presas Ocampo, su familia ya se dedicaba a hacer los ricos vinos que en aquellos momentos eran casi como un lujo que no todos se podían permitir, de esta forma y con la entrada de España en la Comunidad Europea y la regulación del sector, en los años 80 se empezó a trabajar de nuevo por los vinos canarios, y a partir de ese momento fue como poco a poco y con todo en cariño del mundo, este bodeguero empezó con la aventura del vino, pero fue a partir del año 1.990 con la entrada en el Consejo Regulador Tacoronte-Acentejo cuando verdaderamente la bodega tuvo el auge que la ha situado hoy en día como una de las más importantes de la isla y con la mayor proyección.
Acceso a la bodega: La bodega se encuentra situada a 4 Kilómetros aproximadamente del centro del casco urbano del municipio de Tacoronte en la isla de Tenerife. La forma más fácil de acceder es coger la carretera que va desde Tacoronte a Tejina, y en el Barrio de San Juan, se encuentra la entrada a la bodega la cual está señalizada, si hubiera alguna duda lo mejor es preguntar a la gente del lugar.
El horario de atención al público es de 9:00 a 11:00 Horas y de 16:00 a 19:00 lloras.
Comentario de cata: Presas Ocampo es un vino hecho en un noventa por ciento, con uva listán negro, acompañada por uva negramoll y alguna otra variedad en cantidades pequeñas, cosechadas en el mes de septiembre, con cuatro días de fermentación y pasando diez días en maceración a temperatura controlada. Así se obtiene un vino rojo granate, con tonos violáceos, azulados y picota. Con buena lágrima, de capa media, limpio y brillante. Su bouquet es limpio, con ricos aromas primarios, propios de la variedad listán negro. En la boca, ofrece una buena estructura en la que sobresalen los tonos florales y minerales. Su postgusto es exquisito y recuerda los aromas varietales. Es, en sí, un vino limpio, redondo y elegante. Presas Ocampo es un buen exponente de lo mucho y bueno que se está haciendo en el sector vitivinícola tinerfeño.